¿”Cambiemos” la ejecución de las penas por delitos comunes?

Por Cristina Caamaño Iglesias Paiz*

El debate reabierto en torno al proyecto de reforma de la Ley de Ejecución Penal tiene mucho para analizar y modificar por el Congreso de la Nación, a pesar de haber obtenido media sanción de Diputados. De quedar así, estaríamos retrocediendo al punto de volver inviable el régimen de progresividad y de acceso a los dispositivos de pre – egreso, que es la base sobre la que se sustenta la ejecución de la pena.

La reforma tiene como pretexto evitar la libertad de sujetos que han cometidos abusos sexuales, sin embargo, se extiende a otros delitos de los que no hay diagnósticos precisos, ni explicación alguna de la razón por la que están incluidos, tornando la reforma imprecisa, ambigua y peligrosa.

En lo que respecta a los ofensores sexuales, no plantea políticas penitenciarias ni pos-penitenciarias para evitar que estos delitos se reiteren.

Resulta increíble que los legisladores, nuevamente, apunten a la evitación de todo tipo de salidas y así promuevan un aumento de penas como solución para evitar un delito, en lugar de apuntar a los tratamientos pertinentes para este tipo de ilícito y a políticas de prevención para evitar que se cometan.

Mencionaré sólo algunas de las modificaciones que se proponen y considero negativas para el fin de la ley. Nuestra legislación, Ley 24.660, prioriza la progresividad de la pena, tal como lo establecen los Convenios Internacionales. Se trata del principio de reinserción social, así el primer articulo de la ley en su párrafo inicial dice: “La ejecución de la pena privativa de libertad, en todas sus modalidades, tiene por finalidad lograr que el condenado adquiera la capacidad de comprender y respetar la ley procurando su adecuada reinserción social, promoviendo la comprensión y el apoyo de la sociedad.”

Esta reinserción se realiza a través de grupos interdisciplinarios que van catalogando e informando de los avances del detenido. En el proyecto de reforma, lo primero que hay que observar es que los equipos interdisciplinarios que trabajan en la cárcel son parte del Servicio Penitenciario, no grupos autónomos de médicos, psicólogos, expertos que vienen a “trabajar” con él. Ahora todo va a depender del director del penal, incluso el avance del preso va a ir en consonancia con la opinión del director del establecimiento, que además, es el único que pasa a informar sobre la evolución del condenado al juzgado de ejecución.

Así, esta reforma pone en cabeza del director de la cárcel las decisiones operativas relacionadas con la progresividad del régimen penitenciario. De este modo, es el director del establecimiento el que autoriza o no el avance del preso en la progresividad y el que va a decidir sobre el avance de esa progresividad, por tanto, el tiempo que dure el cumplimiento efectivo del encierro. Todo lo cual implica un retroceso, dado que le saca al juez su posibilidad de contralor, que tiene ahora, para dárselo al Servicio Penitenciario, fortaleciendo el abuso y la corrupción.

Es este director, además, el que va a poder disponer del traslado del condenado a otro penal del país, lo cual se contradice con el mismo texto de la ley, que también le da esa potestad al juez de ejecución (ver articulo 4 que modifica el séptimo articulo). Más allá del conflicto de competencias que se avecina, hay que decir que la mayoría de los detenidos federales son de la Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires y que los penales de estas zonas no tienen suficientes plazas para todos, sin embargo, el traslado, alejándolos de su familia, es un desacierto que seguramente el director nombrado cometa asiduamente sino le ponen un límite a este artículo para que siga siendo el juez de ejecución el que disponga esta trasferencia. Además, si bien el penado puede ser trasladado al interior, su juez de ejecución sigue estando en ciudad de Buenos Aires, entonces: ¿cómo lo controla? ¿Cómo ve su evolución?

Otro de los puntos a tener en cuenta es que para los condenados por estos delitos se acaba la libertad condicional, un período importante porque es el paso del encierro a la libertad con ciertas reglas para que ese proceso no sea abrupto para quien ha estado privado de su libertad y sea ayudado a reinsertarse. Es otra regla de la progresividad, que hoy se cumple como parte del régimen penitenciario y que está prevista derogarla en el nuevo proyecto. La idea de suprimirla va a traer aparejada más reincidencia, a pesar de que lo hacen pensado en conseguir mayor seguridad. Ello porque la libertad condicional hace a la reinserción y la libertad por pena cumplida, no.

Concluyendo, el proyecto intenta reducir al mínimo la progresividad, afectando los estándares internacionales y lo que traerá aparejado el agravamiento de la crisis carcelaria que ya está desbordada. En lugar de ello, precisamos implementar políticas públicas que busquen evitar la comisión de estos ilícitos y prevengan la violencia contra las mujeres, porque todo lo que se haga por vía del incremento de las penas o del endurecimiento de sus condiciones de cumplimiento, ya sabemos, resulta ineficaz, agrava la situación carcelaria, aumenta la violencia intramuros y tiende a aumentar también los niveles de reincidencia.

* Fiscal Nacional, actualmente a cargo de la Dirección General de Apoyo Tecnológico a la Investigación Penal y de la Fiscalía en lo Criminal y Correccional N°. 4.

Profesora de Derecho Penal – UBA y IUNMa.

Miembro de Justicia Legítima.

 

[1] Se trata del proyecto impulsado por el diputado Luis Petri, de la Alianza Cambiemos, al que la Cámara de Diputados le dio media sanción y que actualmente se encuentra en discusión en el Senado de la Nación.

[2] Es importante destacar, además, que a diferencia de la actual ley que refiere que los directores de los penales tienen que ser profesionales universitarios; este proyecto desestima este requisito, haciendo que no sólo el director maneje la progresividad sino que lo puede hacer sin ningún criterio profesional, siendo que va a poder ser designado por la autoridad política, sin ningún tipo de concurso.

 

LinkedInFacebookTwitterEmailFlipboardGoogle+

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *