Conversando con Carlos Medina Gallego. Reportaje a un protagonista en la forja de los acuerdos con las FARC

Por Mario Toer

Pocas horas antes que los colombianos concurrieran a votar para decirle No a los acuerdos, tuve esta charla con uno de los más interesantes y comprometidos testigos y forjadores de esta notable obra, por su paciente gestión y su riqueza argumental, que culminaba pocos días antes en La Habana. Creo que el resultado, inesperado y paradójico, no le quita interés a lo conversado, sino que lo incrementa. Al menos de mi parte escuché una consistente exposición de esa trama compleja que compone la carnadura de un país que sigue buscando su destino. Aparecen aquí protagonistas diversos y modalidades penetrantes, sutiles, dúctiles y groseras de una trama que aunque sea vulgar la evocación, nos relaciona con el genio de García Márquez y quizá también con el talante de la rudeza de Fernando Vallejo. A sabiendas que no se trata de una novela. Mucho dolor condensado en décadas que pugna por abrirse paso a otro tiempo, donde las mismas dificultades se puedan encarar de un modo diferente. Medina Gallegos apunta hacia el final a lo que considera que es un emergente de toda esta difícil gesta (y agrego yo, que se resalta más aún con el resultado del plebiscito) y que a él se le incorpora como profunda convicción. En Colombia, y quizá en toda nuestra América, lo que más apremia es la convocatoria a una profunda transformación democrática. Se trata de una revolución. Debo decir que coincido y las palabras aquí intercambiadas me lo reiteran y reafirman. Tenemos que empezar a repensar de qué estamos hablando cuando le ponemos apellido a las revoluciones pendientes en nuestras patrias. Y qué supone hablar de Democracia. Los reflejos de quienes participaron de la gesta fueron rápidos, así también los de quienes la alentaron desde afuera. El acuerdo sigue en pie y paradójicamente ha convocado a muchos que habían supuesto un tránsito indolente. La lucha continúa y las convicciones están allí. Aunque el mundo ya no sea exactamente el mismo. Ya diremos algo más sobre el resultado y lo que puede venir. Ahora los dejo en esta conversación de las vísperas…

MT: Es para nosotros un gusto y un privilegio conversar contigo para ahondar en la comprensión de lo importante que viene ocurriendo en Colombia, parte indispensable de nuestra Patria Grande.
MG: Empezaría por decirte que en el escenario de la guerra de los últimos cincuenta años se produce un fenómeno de degradación de la confrontación tanto en el escenario de la lucha democrática como en el escenario de la lucha revolucionaria de naturaleza armada, que deja 8 millones y medio de víctimas reconocidas por el gobierno, ocho millones de víctimas de las cuales 6.5 millones son desplazamiento forzados. Aproximadamente existe un millón de muertos, 300 mil desaparecidos, 12 mil casos de “falsos positivos” que fueron personas jóvenes sobre todo, que fueron sacados de las barriadas pobres, llevados a campos y hechos aparecer como guerrilleros en armas. 17 tipos de victimización, todas las formas de victimización conocidas se dieron en el desarrollo de este conflicto. Se enfrentaron todo tipo de actores, no solamente las guerrillas con el estado, sino que el estado generó el fenómeno del paramilitarismo y desarrolló una cruzada de arrasamiento de población y territorio unida a una política de despojo. Despojo, desplazamiento, desarraigo, en el marco de algo que fuimos descubriendo nosotros, como analistas, y es que el mecanismo que se utilizó en el país a lo largo de su historia del siglo xx para hacer los ajustes estructurales en el campo económico fue la violencia. Es a través de la violencia que se modernizo el campo, es a través de la violencia que se fortaleció y se expandieron la ciudades y se desarrolló el ciclo de industrialización, es decir la violencia fue el instrumento extraeconómico mediante el cual se potenciaron los ajustes económicos para la implementación y consolidación de este modelo económico capitalista que nosotros tenemos. Entonces la guerra nuestra se enrareció, con la presencia de múltiples actores que comienzan a incursionar, no solamente en la lucha armada violenta, sino también en el escenario de la economía y la política. Entonces el paramilitarismo permea la institucionalidad democrática de la nación, el narcotráfico permea la economía, permea la institucionalidad política, se posiciona de manera significativa en sectores sociales importantes, transforma y moderniza el campo, genera una fuente dinámica de ocupación y de empleo y trabaja en sectores estratégicos de la economía, como el sector de la construcción, el sector de la hotelería, el turismo, el sector de la ganadería, el sector de la agricultura exportadora. Es decir, entra a ser parte de manera muy fuerte en el desarrollo económico nacional, en una mezcla entre legalidad e ilegalidad, que va dándole a la economía y al estado colombiano una características de estado mafioso
MT: Un pequeño comentario, en el esquema mío elemental, lo que conocía me llevaba a pensar que el narcotráfico, por llamarlo de alguna manera, era uno de los principales interesados en que el conflicto continuase para que no hubiera un estado nacional y por tanto aprovechar esa insuficiencia, pero pareciera ser que en la medida en que ha penetrado, como recién decías, las estructuras económicas e institucionales, ya no necesita, digamos, una “tercera posición”, sino que está como instalado y por lo tanto hoy juega desde otro lugar, ¿puede ser?
MG: lo que pasa es que el narcotráfico ha evolucionado a lo largo del tiempo en nuestro país, del viejo narcotráfico de los carteles, con el que fuimos tan conocidos, con el cartel de Medellín, Pablo Escobar, los hermanos Rodríguez Orejuela, el mexicano, todos estos personajes que fueron parte de la mafia trasnacional y que fueron desapareciendo, llevó a que se fueran desdoblando los carteles en otras estructuras más pequeñas hasta que consiguen desarrollar un modelo empresarial de narcotráfico, que ya no se juega en las lógicas esas de la criminalidad sino de la empresa económica capitalista ilegal que fluye a través de los circuitos de la económica convencional, en los tratados de libre comercio y en los mercados abiertos. Es decir ya no tiene el problema del lavado de activos que tenía antes, sino que ahora el lavado de activos lo hacen las bolsas de valores del mundo, comprando acciones de empresas importantes como ECOPETROL, por ejemplo, o comprando acciones en términos de las economías cafeteras. En ese universo se está moviendo ese modelo de narcotráfico, con un testaferrato a prueba de toda duda, porque si ustedes tiene empresarios articulados a la economía del lavado de activos que mueven grandes sumas de dinero, pues eso no implica que ellos puedan ser sospechados por absolutamente nadie. Es sospechoso que un vendedor de chance, de pronto aparezca en su cuenta bancaria con cuatro mil o cinco mil millones de pesos, un millón de dólares, eso no es viable no hay como justificar eso, pero en un empresario que se mueve en sociedad anónima, sociedades limitadas, las formas específicas de la circulación del capital ilegal son más fluidas y son más seguras. Hoy las rutas del narcotráfico no son rutas geográficas sino son rutas de inversión, es decir usted apuesta a una inversión de capital, a una movilización de mercancía que va a tener todas las seguridad que ofrece el mercado internacional para que pueda llegar al mundo de los consumidores. Hoy se está montando un negocio absolutamente distinto, por eso crecen los cultivos de coca, por eso crece la producción del clorhidrato de cocaína y se mueve por los mercados sin que sea fácilmente detectada. Entonces ese trabajo es un trabajo que todavía hay, pero el conflicto nuestro une guerrillas con narcotraficantes, con paramilitares, con un modelo de seguridad y defensa profundamente permeado por las lógicas norteamericanas en términos de la seguridad nacional, de la doctrina de seguridad nacional que interiorizó el enemigo. Pero adicionalmente después del 2000, con el discurso de la lucha contra el terrorismo y contra el narcotráfico, contra “el populismo anti mercado” que es el tercer enemigo mundial norteamericano y usted sabe que el populismo anti mercado son el modelo de las democracias alternativas de América Latina, reciben toda la ofensiva, ya no en los golpes duro que caracterizaron la década del sesenta, sino en ese modelos de golpes blandos, con el que cayó Zelaya en Honduras, en el que mucho presidentes, incluyendo Dilma, viene siendo consumida por la lógica política imperial empotrada en sectores de la derecha continental que están alertas a prestar sus servicios a ese modelo de golpe constitucional. El proceso nuestro, entonces, tiene ese fenómeno de ser un conflicto donde la multiplicidad de actores lo fue degradando, enrareciendo, donde la guerra y el conflicto se hacen un factor de la economía y de acumulación muy importante, que genero la concentración de la tierra de manera absolutamente exorbitante. Nosotros tenemos más o menos 45.5 millones de hectáreas productivas, de 90 millones de posibles hectáreas productivas. Pero tenemos 45 millones de hectáreas productivas en movimiento. De esas, 40 millones perteneces al latifundio improductivo que está en manos de los ganaderos, que están en contra del proceso de paz, que están en contra del plebiscito por el sí y que siguen buscando la forma de mantenerse en el ejercicio del poder para contar con toda la instrumentalización del aparato de estado al servicio de sus propios intereses. 4.5 millones de hectáreas que tienen los empresarios de la tierra agro industrial, fundamentalmente la agroindustria y apenas 800 mil hectáreas que tienen los campesinos. Aquí hay una ley, que es la ley 160, que es la ley de desarrollo rural, que ha dicho que es necesario crear la llamadas zonas de reserva campesina, y que es necesario que las tierras baldías, que son las tierras que pertenecen al estado, sean las tierras que se utilicen para darle a los campesinos sin tierra para que pueda desarrollarse. Nosotros estamos en el ámbito de la frontera agrícola cerrada, ya no hay posibilidad de ir mas allá de la frontera agrícola sin intervenir ecosistemas que pueden verse profundamente afectados por la acción productiva, sistemas de páramo que no puede intervenirse porque perderíamos las fuentes de agua, la selvas amazónicas que no queremos ni debemos intervenir, porque las desertizaríamos. La selva es un ecosistema profundamente frágil, es un espejo de agua con un tipo de sotobosque importante. Tenemos una Orinoquia que más que sábana son humedales, los esteros argentinos son aquí nuestros humedales, que son muy importantes para la vida y los recursos, que tienen que ver con fuentes de agua y que constituyen parte del patrimonio nacional de lo que hemos denominado los bienes comunes. Es decir no se puede seguir privatizando el agua, privatizando los ríos, desviándolos convirtiéndomelos en grandes empresas, transformando en energía eléctrica para exportar, y en el desarrollo de actividades que son criminales con el ecosistema como la actividad de la gran minería del oro con todo el impacto contaminante que tiene ella en los ecosistemas. Entonces se ha ido produciendo en los últimos años un fenómeno que me parece a mí es muy significativo, y es que las comunidades se han emancipado de las tutelas estatales porque han entendido que el estado no les resuelve ningún problema y que el estado ha hecho propio un principio que es que un acuerdo que no se va a cumplir no se le niega a nadie. Entonces va de acuerdo en acuerdo con las comunidades, desmovilizando la movilización social e incumpliendo los acuerdos para que nuevamente se reactive la movilización social. Esas poblaciones organizadas a través de los movimientos sociales y políticos en los territorios, han levantado nuevas propuesta de empoderamiento, han construido un modelo de institucionalidad alternativa que busca resolver en sitio sus propios problemas, construir sus nuevos ordenamientos de convivencia, hacer unas lógicas específicas de institucionalidad popular y social para poder enfrentar los problemas que tienen que enfrentar frente a la arremetida de los gremios y el estado. Indiscutiblemente la situación de aniquilamiento de persecución de asesinatos de desapariciones de masacres de degradación de los derechos humanos, del derechos internacional de los derechos humanos, del derecho internacional humanitario, los crímenes de lesa humanidad los crímenes de guerra, pues llenaron el territorio de dolor de tragedia de inhumanidad que ha obligado a la comunidad internacional a prestar atención a nuestro conflicto. es decir se desbordó el ámbito de lo nacional y las organizaciones de derechos humanos comenzaron a llamar la atención del conjunto de naciones sobre lo que estaba pasando en Colombia en términos de derechos humanos. Eso obligó al estado a transformar sustancialmente su estrategia política, este proceso en el que estamos, un proceso de reconfiguración de un modelo de estado, construido sobre la capacidad y el poder de las elites políticas y económicas tradicionales en confrontación con las elites emergentes producto del paramilitarismo y el narcotráfico, que son las que representa el presidente Álvaro Uribe Vélez, que se ha aliado con el sector más retardatario en el ámbito económico, que son los ganaderos, y de otra pare un sector de los empresarios, en un acuerdo político importante con las FARC, que es una organización armada que surge en el contexto del desarrollo de las luchas campesinas y el movimiento agrario, a partir de las ofensivas que la institucionalidad del estado hizo contra los territorios en las cuales ellos habían echado raíces para generar un movimiento de auto defensa, después del ciclo de la violencia intrapartidista de los años 50. Entonces hay muchos componentes allí reivindicativos unidos al campo, en donde este acuerdo no ha ido más allá que a los orígenes del conflicto para atenuar un poco las contradicciones que hay al interior del campo, sin resolver de manera absoluta ni en términos de un modelo socialista ni mucho menos. Sí pretende dar un corte democrático con la posibilidad de acceder a la tierra. Yo creo que el acuerdo general para una paz estable y duradera en alguna medida lo que representa en términos temáticos es el estado de la correlación de fuerzas en el campo de batalla, que posibilita que se puedan tocar temas que son centrales para garantizar un escenario de convivencia democrática, y de mejoramiento de las condiciones de vida que han sido tradicionalmente muy exclusivos, abriendo las posibilidades de acceder a los bienes y servicios que viene a ofrecer el estado y al ejercicio pleno de los derechos fundamentales para el sector campesino. Por eso el acuerdo es muy pensado para el desarrollo del campo y muy pensado en términos políticos para la ampliación y profundización de la democracia. Ha colocado al centro de las conversaciones en las víctimas, ha escuchado las delegaciones de víctimas, que no solo hicieron un foro muy grande para plantear esto, sino que fueron a la mesa de conversaciones y le hicieron a los victimarios los reclamos pertinentes en desgarradores discursos que mostraban la tragedia inmensa que había sido el conflicto colombiano en todos los tipos de victimización posible. Abriendo la posibilidad, porque eso también encontramos, la posibilidad de encontrarse con el perdón, como un acto que es exclusivo de la soberanía y la potestad moral de la víctima que se concede sin ser demandado y que como lo decía Oscar Tulio Lizcano, cuando hay un perdón autentico no se hace desde la cicatriz sino desde la herida abierta para que sea real, y el perdón para que sea perdón en esas condiciones debe tomar en consideración los delitos de lesa humanidad, de los crimenes de lesa humanidad. Hay aquí gestos de las victimas inmensamente grandes en términos de reconciliación. Yo creo que ellos han colocado los derechos de la víctima hacia la verdad, la justicia, la reparación y el compromiso de no repetición al frente, pero están más interesados en que haya una reparación simbólica que una reparación administrativa y económica. Porque ellos, yo he sentido eso porque yo acompañé todo el proceso, yo he sentido eso porque cuando hay una reparación económica ellos se sienten sucios, sienten como si estuvieran entregando a cambio de monedas afectos, amores, relaciones familiares, unidades culturales complejas que no son fáciles de intercambiar en el mercado de dinero por perdón

MT: cuando ustedes entran como comisión, como desde la sociedad civil, lo hacen para apuntalar este proceso, para ayudar en el encuentro de los discursos en debate como sociedad civil. ¿cómo entran a intervenir ahí?
MG: primero es porque hay un acuerdo, el acuerdo para que la mesa de conversaciones delegue en instituciones para que realicen los foros de la sociedad civil, y esos foros giran en termino de los puntos de agenda: problema agrario, problema de participación política, problema de víctimas, el tema de cultivo de uso ilícitos y drogas ilícitas, el tema de finalización del conflicto, y el tema de seguimiento de implantación y seguimiento a los acuerdos. Entonces ellos nos convocan, convocan a la Universidad Nacional y a Naciones Unidas y en algunos momentos convocan a la Conferencia Episcopal. Sobre todo en el tema de victimas convocan a la conferencia episcopal, para que tenga la responsabilidad de convocar a la sociedad civil a reflexionar sobre los puntos de agenda, con unos ítems específicos que había que poner a consideración de la sociedad y nosotros nos encargamos de convocar al conjunto de las organizaciones sociales, tomando en consideración las características de nuestra nación. La nuestra es una nación de regiones. entonces había que convocar a todas las regiones; multiétnica, entonces había que convocar grupos indignes grupos de afrodescendientes; minorías, había que convocar al enfoque de género; mujeres, población LGTBI, es decir que la sociedad en su conjunto tuviera expresión allí. Se hacían las mesas, las mesas se dividían en comisiones, teníamos un equipo muy grande de Naciones Unidas y de la Universidad Nacional, haciendo las moderaciones y las relatorías pertinentes y enfocando la participación de la gente hacia los puntos de la agenda. No tanto en términos de diagnóstico, la sociedad nuestra está sobre diagnosticada, sino fundamentalmente en términos propositivos, entonces ahoritica estamos leyendo los acuerdos. Pero cuando uno que estuvo al frente, yo hice las relatorías de todos los foros que llegaron a la mesa, yo era el relator de segundo piso, después de que todos hacían sus relatorías me pasaban las relatorías y conjuntamente con otro de Naciones Unidas, escribíamos los documentos que llegaban a la mesa de conversaciones de La Habana y sobre esos documentos ellos construían las propuestas que se discutían con el gobierno. Yo puedo dar constancia de que fue verdad que la mesa de conversaciones recogió lo que la sociedad colombiana dijo respecto al problema agrario, político, cultivo de uso ilícito, es absolutamente claro que ahí quedó reflejado todo eso.
MT: … y quizás allí tenían que desglosar y enfrentar el discurso que el uribismo había instalado en toda la sociedad durante un buen tiempo ¿no?
MG: Si, pero mira que nosotros hicimos todos los esfuerzos para que ellos participaran, les abrimos las puertas enfrentamos las situaciones de crisis cuando ellos pretendían de alguna manera sabotear los eventos. Yo me jugué en eso a fondo en términos de protección de esos eventos, porque las tenciones, los choques eran muy muy fuertes. Organicé mesas distintas, para garantizar que eso se pudiera dar así y se dió. Hoy estamos llegando a un momento muy importante. Se está desarrollando, yo no sé si ustedes han hecho el seguimiento a la décima conferencia de las FARC, pero la décima conferencia va camino a la civilidad ya no están vestidos de militares como estaban en el Caguan, ahora están más relajados, no aparecen con las armas, mitad militar mitad civil. Van como muy en ese camino pero tal vez lo más importante de lo que yo me persuadí desde muy temprano es del proceso en el que las FARC habían tomado la decisión de irse de la guerra y eso si es muy importante. Se iban a ir de la guerra hacia la política, no se iban a desmovilizar, porque ellos tienen claro que no se van a desmovilizar, se van a movilizar del escenario de la guerra al escenario de la democracia. Por eso ellos no aceptan reinserción o desmovilización, no aceptan esos términos. Para ellos es dejación de armas, normalización y participación política
MT: y el ejemplo de El Salvador gravitó como referencia…
MG: Creo que la experiencia de El Salvador es importante, pero tiene grandes limitaciones para ser seguida. Yo creo que el gran acierto que tuvo este proceso es que innovó sobre las bases específicas de nuestra realidad, elementos que no se habían dado en ningún proceso de paz en el mundo. Por ejemplo, comenzar la implementación de los acuerdos antes de la firma de los acuerdos, que las víctimas pudieran ir a la mesa de conversaciones a decirle a sus victimarios lo que pensaban. Por ejemplo, que la comunidad internacional asumiera responsabilidades de acompañamiento seguimiento y verificación antes de que el acuerdo estuviera firmado, y la aclaración de Naciones Unidas al respecto, de la Secretaria de Seguridad de las Naciones Unidas al respecto, que la presencia de EEUU en el desarrollo mismo de las conversaciones, la comunidad económica europea, el papa, es decir muchas cosas que se comenzaron a dar y se comenzaron a implementar. La declaración unilateral permanente reiterada de cese al fuego hecha por las FARC, que mostró en los seis años como se desescaló el conflicto armado, pero también la disposición, creo yo, que las FARC se atornillaron al proceso, pero creo que el gobierno también fue flexible porque entró en un inicio con la postura que no hay ningún tipo de posibilidades de que negociemos el modelos económico, el modelo político, el modelo de seguridad… Y hoy, yo que estoy al frente de muchos de estos procesos tengo claro, por ejemplo, que al interior de las fuerzas militares se están produciendo cambios muy significativos, esto del COTEC, que es el comando para la transformación del ejercito del futuro. Estar reuniendose con la sociedad civil para preguntarle cuál es el tipo de ejército que ustedes quieren. Y estar recibiendo la descarga de catarsis, de señalamiento, que le hace la gente diciendo: ustedes fueron criminales, asesinaron, violaron, ocuparon escuelas, pusieron retenes hicieron listas para entregárselas a los paramilitares e incriminarlos increparlos sobre el comportamiento, y decirles el ejercito que soñamos es éste, queremos que nuestros hijos, ta ta, entiendes, es un acto que me parece muy importante. La redefinición, porque también decían que la doctrina militar no se iba a modificar, y creo que ellos están en unos ajustes muy importantes de doctrina militar porque usted no puede construirse en un escenario de paz con una doctrina militar que ha sido elaborada para el desarrollo de la guerra. Eso no quiere decir que al interior de las fuerzas militares no haya sectores muy recalcitrantes que todavía mantienen la política de la “seguridad democrática”, el mundo dividido en dos, el Castro-Chavismo, eso no deja de existir, pero ha sido mucho más controlado ya por la institucionalidad. Al frente de las fuerzas militares están quienes ganaron realmente en el desarrollo de la confrontación armada la guerra, ya que hubo un momento en el que las FARC entendió que no los iban a destruir pero que tampoco iban a ganar la guerra. Y que si ganaban la guerra no les iba a servir para nada. Lo habían aprendido de la experiencia nicaragüense, usted puede llegar a ser gobierno sin posibilidad de ser poder, estado, lo habían entendido allá, pero también el estado entendió que iba aganando la guerra, pero que no los iba a derrotar, y esos dos momentos son los que permiten que se produzca el proceso. Que ambos lleguen a la conclusión de que ni uno ni otro va a ganar la guerra independientemente de cómo está la correlación de fuerzas en el campo de batalla y que por lo tanto hay que encontrar la salida política, es claro que la salida política está a favor de la institucionalidad del estado…
MG: En el escenario de la guerra uno podría decir revirtieron la derrota en el campo político
MT: A nivel inclusive internacional
MD: Y a nivel internacional por ejemplo adquieren una nueva dimensión porque eran los “narcoterroristas”, todo ese aparataje publicitario y comienzan a ser reconocidos como actor político como sujeto políticos que es capaz de interlocutar
MT: Eso es muy notable y paradójicamente en un momento donde las campañas mediáticas internacionales, por ejemplo en torno a Venezuela en otros aspectos en el contexto latinoamericano, están a la ofensiva absoluta para desacreditar actores, bueno hay alguien que se salva que es las FARC, ¿es paradójico no?
MD: No, pero es paradójico que mientras los proceso de democracia alternativa en América Latina están en un proceso crítico realmente critico esto este país nuestro que era lo más retardatario comience a tener un aire de un modelo de democracia distinto parece que fuera en contra vía de toda América latina
MT: habría que haberlo coordinado mejor cinco años antes ¿no?
MG: si si.
MT: Hay varios temas, por supuesto, pero uno que también es bastante interesante, que alguna vez lo has mencionado como vital, es la incidencia desde afuera en este escenario, es el papel de Chávez, seguramente, de Cuba seguramente. A posteriori el de Francisco, del Vaticano. Son instancias que también podemos decir que juegan para afirmar el proceso de paz ¿no? Pero es más desconocido para mí el lado del campo de la derecha, el deslinde entre Santos y Uribe. Es de suponer que Santos también tiene algo para ganar. Es razonable para un observador decir que desde el lugar de la paz se construye hacia la política, y ellos tienen confianza en que saben manejar escenarios políticos. Y además está el ámbito de los negocios que también tiene espacios para ganar, es de suponerse. Pero resulta intrigante cómo se gesta el momento en que Santos se juega en la perspectiva de hacer confluir todos estos protagonistas.
MG: yo creo que Santos es un personaje que se educó para ser presidente, y se educó para manejar y moverse en el conflicto político, es un hombre sagaz, y es un hombre que no teme poner a consideración de los procesos el capital político con que cuenta y lo ha arriesgado de manera significativa pero con una condición adicional, va de salida, después ya no le interesa absolutamente nada
MT: la historia nada más
MG: la historia y la trascendencia histórica y decir “yo le deje a ese país un escenario de paz” Ya no quiere contar con apoyos electorales de ningún tipo, está metido en el proceso de manera significativa. Tuvo su momento de crisis para la reelección, para el segundo periodo, porque el proceso de paz tuvo la fortuna de esa reelección, así como el proceso de la guerra durante la “seguridad democrática” de Uribe tuvo la fortuna en la reelección de Uribe, este tuvo la fortuna con la reelección de Santos para la paz
MT: y más peleada
MG: y mucho más discutida más difícil porque es absolutamente cierto que fue la izquierda la que le posibilito haber llegado a un segundo periodo con el compromiso de sacar adelante el proceso de paz
MT: izquierda que tampoco la tenía muy clara poco tiempo antes, supongo yo…
MG: izquierda que todavía era insegura pero estaba apostándole a esa ruta, y que no supo tampoco cobrar políticamente en ejercicio de poder institucional el apoyo que le dio al presidente en el momento. Es una izquierda que lo acompaño de manera gratuita, por decirlo de alguna forma
MT: ¿y el ministerio de trabajo?
MD: El ministerio de trabajo, al que llegó ahora Clara López, pero no es nada, eso es más un elemento en relaciones de elites. Siempre he pensado que Clara se corresponde con su familia -la familia López- entonces está ahí. Entonces me parece que el presidente ha sido valiente en jugársela ha enfrentado de manera cautelosa todos los momentos y ha hecho las rupturas que tenía que hacer en el momento que las tenía que hacer para ganar esto. Ha contado con el apoyo de la comunidad internacional, que eso es muy importante. El papel jugado por la comunidad de las naciones latinoamericanas ha sido esencial. La contradicción al interior de las derecha es importante, decir hay una extrema derecha que está acompañándose de manera vigorosa en la lucha contra el proyecto bolivariano que arranca por México pasa por Chile y viene a Colombia con Andrés Pastrana y con Uribe. Hay una derecha continental unida contra los modelos de democracia alternativa y hay una derecha democrática en la medida también que esos procesos le ofrecen una seguridad a la región en términos de la presencia norteamericana pero también de la apertura a los mercados trasnacionales y a la presencia transnacional en el territorio. Indiscutiblemente la filosofía del proceso desde la perspectiva del gobierno y las elites políticas sigue siendo la misma, cierto, garantizar confianza a la inversión extranjera para que el territorio pueda ser ofertado y eso lo tiene la gente absolutamente claro. Ahora vendrán nuevas luchas por la defensa de los territorios sus recursos por parte de las comunidades que tendrán que tener un tratamiento adecuado en el marco de lo que se va a dar. Y las FARC no es ingenua sabe exactamente que eso va a pasar y va a estar ahí con los movimientos sociales y los movimientos políticos en el marco de la confrontación que se va a dar a ese modelo de desarrollo económico extractivita, que va agotando los territorios y recursos estratégicos de la nación.
MT: Sí, a ese escenario uno lo puede prever. Más imprevisible es el escenario propiamente político que se va a ir componiendo porque, seguramente, hay personajes que no están claramente definidos, cómo ser parte de ese escenario de una manera, digamos, clara, nítida.
MG: Esta es una opinión mía, no más que mía. Ahí vienen haciendo carrera hacia la silla presidencial muchos protagonistas de las elites políticas y económicas tradicionales. El vicepresidente Vargas Lleras. Germán Vargas Lleras que ha sido mezquino absolutamente mezquino en comprometerse con el proceso de paz, es un ser que a mí me parece pusilánime y dañino para el futuro del proceso, ese no debe ser el presidente, en mi concepto, me parece que ha estado más cerquita de las clientelas corruptas utilizando carteras muy grandes como las carteras de obras de infraestructuras, vías de cuarta generación, planes de vivienda, etc. etc. Es lo que da votos y unidos con clientelas políticas en la zonas más politiqueras y electoraleras del país, la costa atlántica por ejemplo, construyendo la ruta de acceso al poder político. Me parece que ese candidato es profundamente dañino. Se lo voy a decir de pronto, usted se va a sorprender, nosotros tenemos una izquierda mojigata y pusilánime una izquierda que yo caracterizo como un bonsái en la sala de la democracia burguesa, una izquierda que no se moderniza, una izquierda que no logra leer el tiempo presente en término de las claves de transformación que debe seguir, una izquierda antropófaga, sectaria, con todas las características copiadas de las elites de derecha clientelar corrupta etc. etc. Esa izquierda no es alternativa de poder, cierto, no representa absolutamente ninguna ruta de futuro. Es muy difícil, yo lo he planteado en muchos escenarios, lo he dicho de manera descarnada, no me quieren y yo no necesito que me quieran. Yo les decía a ellos, porque son amigos, yo soy amigo de mis amigos, pero soy más amigos de la verdad y la decencia. ¿Qué le convendría al país? Le voy a decir esto, que también es muy, muy cuestionado. En mi concepto le conviene al país la candidatura de Humberto de la Calle, con una posibilidad de acompañamiento muy fuerte de Sergio Jaramillo. Quienes representaron al gobierno en las negociaciones. Esto es una desgracia para mi. O sea, que yo tengo que decir, yo que vengo de sectores de la izquierda democrática y la izquierda radical, que yo vengo de la izquierda radical armada, que tenga que decir a esta altura que lo que en este momento histórico le conviene al país es un miembro de los partidos tradicionales de derecha, que se ha abierto a la construcción de un escenario democrático y que ha asumido una gran responsabilidad en la elaboración de los acuerdos, me parece que eso es lo más pertinente, no veo ningún otro candidato con posibilidades de acceder al poder que pueda montarse en eso y si un gran riesgo en una derecha empoderándose y acercándose a un proceso electoral presidencial, eso sí me parece un riesgo. Entonces poder construir una fuerza política, una coalición política para la paz con algo que también me parece que debe contarse.
MT: Me decía que lo identificatorio sería el compromiso con la paz y todas sus implicancias
MG: sí y con la implementación de los acuerdos
MT: y el compromiso con la implementación de los acuerdos. Estos dos hombres, que tú has mencionado …
MD: son los que están al frente de la mesa de negociaciones, son el consejero presidencial para la paz que es Sergio Jaramillo y Humberto La Calle el jefe de la delegación del gobierno en La Habana. Estuvieron seis años llegando a puerto a construir ese acuerdo, entiendes, entonces están ahí.
MT: si es un curriculum…
MG: además Humberto de la calle hizo parte de la constituyente de 1991 que dio origen a la constitución política, es un hombre decente, en términos de lo que la decencia política les permite a ellos. Decente, entonces me parece que este podría ser un candidato en el que yo pensaría que viene creciendo de verdad, que se ha comprometido con el proceso de paz, que hace pedagogía, que está todos los días 24 hs dedicado a eso, la verdad que hay que reconocérseles eso, uno desde la izquierda tiene que reconocer en los liderazgos democráticos de la derecha, lo que eso significa no cerrarse a tener claro los límites.
MT: Creo que eso puede asociarse, en algún aspecto, a lo que ocurre en la región. Yo creo que, efectivamente, que haya una programática de profundización permanente de lo democrático y construir frentes suficientemente amplios que lo sostengan va a ser una característica del periodo para nuestra región. Seguramente, con todas las particularidades del caso. Y del sector tradicionalmente de izquierda del que provienes y con todas sus características que caracterizaste, ¿hay gente que ve esta necesidad de crear un frente solido amplio con el centro y comprometerse en el cumplimiento de los compromisos?
MG: si, pero es lo que yo estoy leyendo para mi país. No le contesto lo que está pasando en América latina. Es que en América latina están pasando muchos procesos difíciles y complejos, pero en mi país creo que este es el momento de la revolución democrática, de una revolución democrática. No es el momento de la revolución democrática socialista, no, es una revolución democrática que amplia profundiza la democracia y que oferta garantías. Hoy la gran conquista de la izquierda es la democracia. Claro, para sectores de la izquierda eso es claudicante y todo ese tipo de cosas, pero para sectores que han evolucionado en el conflicto, que comprenden la lucha social y política de este momento es por la democracia, por la construcción de la democracia.
MT: Coincido, y creo que es un debate en el territorio de la izquierda latinoamericana que va estar abierto. Las principales enseñanzas de la región van por ahí. Me parece que hay toda una subestimación doctrinaria y pueril, porque no tiene ninguna base desde un marco teórico, no se la encuentra en ningún libro importante, que postule que esta revolución democrática no es lo que está a la orden del día. Estoy convencido y trato de incidir en el debate.
MD: si pero mira esto, yo digo para mi casa, pero la lectura que yo estoy haciendo de América latina es que hay que salir en defensa de la democracia en muchos países y de la profundización de la misma, defenderla Esta es la era, es la época de la defensa de la construcción democrática y de la profundización de la democracia en América latina en mi concepto, se entiende, porque la correlación de fuerzas estratégicas en el campo de la lucha política no está a favor.
MT: además, eso se establece a nivel planetario, no en las periferias.
MG: Frente a la situación política yo creo esto. Nosotros hemos padecido en los distintos intentos de un grupo armado de pasar a la vida política profundos proceso de criminalización. Lo de la UP, la Unión Patriótica, la Lanza Roja, pero igual con el EPL, el M19. La criminalización es un problema muy fuerte. El acuerdo toco eso, el acuerdo se ha centrado en varias cosas, primero crear el sistema nacional de seguridad para la participación política democrática. Ha costado mucho esfuerzo la construcción de ese sistema nacional de seguridad, el estatuto de oposición. Ya hay una comisión de partidos para construir un estatuto de oposición. Yo estoy al frente, conjuntamente con el departamento de Ciencia Política, el Instituto holandés para la democracia multipartidaria y el centro Carter, de nombrar la misión electoral especial. Se busca que haya académicos internacionalistas, gente que este articulada en el manejo técnico de la norma, la constitución, para que podemos hacer una propuesta de un estatuto electoral que recoja el espíritu democrático de los acuerdos.
MT: bueno me estoy llevando un panorama muy preciso, de lo mejor que se puede presumir de parte de quien es un protagonista en la primera línea. Se ha avanzado mucho. Esperemos pueda consolidarse.

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