Estado y empleo público en el Macrismo

         Por Emiliano Bisaro – Humberto Rodriguez Cerantonio*

         Aproximándonos a los dos años del gobierno de Cambiemos podemos afirmar que la discusión pública respecto al Estado públicamente ha sido dominada por dos temas. El primero fueron los despidos en la administración pública. El segundo es la caracterización del Estado (y cambien del país) recibido como la “pesada herencia” que debió y debe ser “sincerada”.

      Así, las primeras acciones de CAMBIEMOS respecto al Estado fueron los despidos, el cese de los ingresos en planta permanente, y la revisión de contratos.

       Se pueden presumir dos motivaciones que impulsaron estas acciones. La primera es la lectura económica ortodoxa que indica que es necesario reducir el déficit fiscal, volviendo el gasto más eficiente, y así  proveer mejores servicios a la ciudadanía y controlar la inflación. La segunda es su lectura de que el empleo público está sobredimensionado y que es la principal fuente de financiamiento de las estructuras partidarias del kirchnerismo y el peronismo.

        El gobierno de Cambiemos contabilizó aproximadamente 11.000 despidos en sus primeros meses. Un año después, el empleo publico nacional prácticamente había llegado a los niveles que poseía en diciembre del 2015, las nuevas incorporaciones poseían la marca de su cercanía política o familiar a Cambiemos, y muchos poseían salarios muy superiores a la media salarial. Con ello, se demostró que los despidos de Cambiemos remitían a un interés partidario que distaba de ser una política tendiente a optimizar la administración pública.

         Sobre los despidos, tal como en la Ciudad de Bs. As. en 2007 – cuando el Macrismo denunció la existencia de 2.300 “ñoquis” pero nunca presentó dicho listado a la Justicia – se montaron los discursos más conservadores e incluso de desprecio por los trabajadores. Así se descalificó a las trabajadoras y trabajadores estatales a partir de manifestar que: a) “ingresaron en último tiempo del gobierno”;  b) “ingresaron sin concurso”;  c) “son militantes políticos” ; d) “son el ocultamiento de desempleo privado”; e) “no son ñoquis pero se la pasan 8 horas mirando el techo” fueron algunos de los dichos que justificaron los despidos en la Administración Publica Nacional (APN). Los momentos más agudos fueron cuando se refirieron a “la grasa militante” y cuando se les propuso a los despedidos “que sean felices”.

       Se debe señalar que la acción y discurso altamente virulentos pusieron en evidencia la baja protección de una parte del empleo público e incrementó los niveles de disciplinamiento en el colectivo laboral. Debajo del conflicto gremial de los despedidos se encuentra una profunda reforma del estado promovida desde el gobierno de la cual todavía no se adquiere la dimensión correcta. Para interpretar correctamente estas transformaciones estatales, consideramos que no puede reducirse el concepto de Estado de CAMBIEMOS solo a un planteo antiestatal pro – mercado tendiente a reducir el tamaño del aparato institucional1. Así, en primera instancia, no sería correcto pensar que la consigna de “achicar el Estado es agrandar la Nación” opere en CAMBIEMOS de la misma forma que lo hizo en el pasado dentro de los sectores conservadores. Simplificar en este sentido impide analizar los valores y conceptos que portan los funcionarios del gobierno y que son propios del mercado y de la cultura de empresa. En esta clave, se deben interpretar las transformaciones estatales en curso. Es decir, en CAMBIEMOS hay una propuesta respecto al Estado que no es asimilable solamente a su repliegue y perdida de volumen en la sociedad.

        Es en este sentido que se comienzan a ver modificaciones profundas en las áreas vinculadas a inclusión social, sean en el campo de las políticas de previsión social, educación, salud y políticas sociales. Así vemos modificaciones en las estructuras, aumentos presupuestarios combinados con subejecución, tercerización, repliegue de las prestaciones y cese de programas y/o beneficios. Otro campo que está sujeto a transformaciones son aquellas áreas de control y regulación de mercado o empresas donde es recurrente la pérdida de volumen e incidencia, y la marginación de las mismas. Por último, las empresas estatales insertas en áreas estratégicas están siendo desfinanciadas, desmontadas o mal administradas, como son el caso de YPF, Yacimientos, Fabricaciones Militares o ARSAT.

        En contrapartida, emerge un Estado asociado a los negocios de los sectores concentrados de la economía. Destacan las empresas de comunicación, energía, actividad agropecuaria o el sector financiero. En este sentido podemos destacar la promoción de las desregulaciones, la modificación de normativa, la desprotección de consumidores y la inclusión de los gerentes de las empresas dentro del cuadro directivo de la APN.

              Junto a ello, se fortalecen las áreas vinculadas al aparato represivo del Estado en términos de su financiamiento y capacidad operativa. Entran en juego estructuras burocráticas y cargos jerárquicos vinculados al control, centralización de información, procesos, recursos y por ende, coerción, y en este marco, se destaca el caso del Ministerio de Modernización, importado desde la experiencia previa hecha en Ciudad. Este Ministerio, y más específicamente su titular Andrés Ibarra, fueron artífices de la subejecución y redireccionamiento de partidas presupuestarias, congelamiento de vacantes y desprovisión de insumos en Hospitales y otras áreas sensibles, congelamiento de la Carrera Administrativa, achatamiento de la pirámide salarial del Escalafón general en paralelo a la creación de Estructuras Gerenciales que cooptaron en gran medida los funcionarios Pro. En síntesis, fue el dispositivo político institucional que instauró una Estabilidad relativa y precaria y una segmentación dual en el Empleo Público de la Ciudad, junto a la coerción laboral y persecución sindical con intentos de prohibición de Asambleas e Impugnaciones de Elecciones de Delegados/as. Todo esto bajo la estética de aggiornamiento e incorporación de tecnologías comunicacionales.

            En resumen, en estos dos años comienzan a instalarse y verificarse lógicas complejas no lineales en el Estado Nacional,  hay un gran impacto y deterioro en áreas de estado vinculadas a políticas sociales universales o redistributivas (con giro al asistencialismo), programas regulatorios de mercado  y  áreas estratégicas.  Esto combinado con un fortalecimiento y creación de Estructuras burocráticas jerárquicas, que configuran un aparato de Estado coercitivo, vigilante y represor, o en otros casos se asocian al sostenimiento de determinados núcleos de acumulación de sectores concentrados de la Economía. En este marco, los Discursos estigmatizantes y anuncios rimbombantes, junto a los despidos, han sido sobretodo una pantalla a un proceso de  reconversión,  mediante el cual está la construcción de su propio aparato de Estado.

El Estado Pro…

     Estas modificaciones estructurales del Estado se dan en el marco de un proyecto de gobierno y tradiciones políticas que confluyen en CAMBIEMOS.

      Así, CAMBIEMOS estableció como uno de los principales objetivos económicos el control de la inflación. Su explicación (esquemática por cierto, respecto a las causas de la misma) es que el gasto público “ineficiente e incremental” se traduce en déficit, que se compensa con emisión que amplía la base monetaria, lo que genera una constante devalúación del valor de la moneda y por lo tanto se genera inflación. El presidente Mauricio Macri, en la apertura de las sesiones del Congreso de a Nación decía: “Hace una década que la Argentina, es uno de los países con mayor inflación del mundo… La causa principal de esta inflación, fue la utilización del Banco Central para financiar el gasto público y atender los servicios de la deuda, tanto emitiendo pesos como usando sus reservas. Esto sometió a la población a una suba de precios constante, que daña, sobre todo, a los hogares que menos tienen. Aún con casi 694.000 millones de dólares de ingreso extra, encontramos un Estado cuyo déficit es uno de los mayores de la historia de nuestro país: 7 por ciento del PBI. Esto quiere decir que, a pesar de contar con tantos recursos, el Estado gastó más de lo que podía, emitió de manera irresponsable y generó inflación2.”

     En el mismo sentido, CAMBIEMOS es tributaria de las tradiciones del conservadurismo político social, el radicalismo, y las expresiones políticas originadas en el neoliberalismo vernáculo, por lo tanto, posee un componente ideológico cultural refractario al Estado. El motivo es que el Estado argentino se encuentra emparentado culturalmente con el peronismo, los sectores populares y medios, el límite a poder económico y al mercado, el anti-liberalismo, e industrialismo y el kirchnerismo3. No obstante ello, este componente ideológico cultural encuentra un límite en el contexto, los fracasos del neoliberalismo, el descredito del mercado, y la aparición de los gobiernos nacionales y populares en la región4, que instalaron al estado como un actor de alto valor social. Reforzando esta cuestión se presenta que una fracción de CAMBIEMOS se forjó como sector dominante y construyó su poderío económico como proveedor del Estado. Es por ello que, más allá de la retórica, se conciben como parte de una comunidad de negocios conjuntamente con el Estado, y por lo tanto, requieren que el mismo exista y accione.

    En este marco se inserta una propuesta especifica del ministerio de modernización para la Administración Publica. Así el presidente Mauricio Macri expresaba que “…para hacer la Argentina del siglo XXI, tenemos que construir el Estado del siglo XXI, un Estado integrado, eficiente, inteligente, transparente, participativo e inclusivo, un Estado que esté, sobre todo, al servicio de la gente.” De esta forma, hay un repliegue del discurso kirchnerista de los Derechos y una emergencia de la concepción CAMBIEMOS de los servicios. Respecto a los sujetos destinatarios de las políticas públicas, el kirchnerismo apelaba a los excluidos (bajo la política de la inclusión social), los trabajadores y los sectores medios (existía un reconocimiento de la diferencia social). CAMBIEMOS por el contrario, se dirige a la ciudadanía o la gente como principal receptor de los servicios estatales. En referencia a los que sostienen las políticas públicas y la actividad estatal, el kirchnerismo los nominaba como trabajadores, a diferencia de CAMBIEMOS que se refiere a los servidores públicos. 

   Desde la perspectiva de CAMBIEMOS el objetivo de la APN podría ser expresado como el proveer bienes y servicios que respeten los estándares de calidad para los ciudadanos evitando tramitaciones innecesarias, generando cercanía y confianza, y rindiendo cuentas.

      Para ello el modelo de gestión se debe asemejar al de la empresa, con la eficacia y la eficiencia como valores, impulsando la jerarquización del empleo público a través de la promoción de la carrera y los concursos basados en el merito.

    El proyecto para la Administración Pública Nacional se expresa con mayor claridad desde el Ministerio de Modernización5. Como características de la gestión se señalan:

  1. Cercana: Es próxima, conoce y se adapta.
  2. Participativa: equipo entre el Estado y el ciudadano.
  3. Innovadora: Invierte en Tecnología y en la mejora de procesos y servicios.
  4. Transparente: Provee información y certeza sobre las acciones del gobierno.
  5. Ágil: nuevas formas de organización y “racionalización6”.
  6. Eficaz y eficiente: menor costo y menor tiempo.
  7. Desarrollo en RRHH: Merito y gestión personal de los servidores públicos.

Estos principios de la gestión se expresan en Planes:

  1. Tecnología y Gobierno Digital.
  2. Gestión integral de los RRHH.
  3. Gestión por resultados y compromisos públicos.
  4. Gobierno Abierto e Innovación.
  5. Estrategia País Digital.

    Llevado casi dos años de gobierno se puede afirmar que: a) El proyecto planteado para la APN es discutible desde lo político e ideológico. b) Lo que enuncian no esta en relación con los que están haciendo.

     Del mismo modo, CAMBIEMOS construye una fuerte tensión entre Política y Gestión. Así, la política se presenta como un demérito y un contaminante de la administración. En este sentido, la operación encubre que CAMBIEMOS es una fuerza política que se nutrió del empleo publico del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (G.C.B.A) para las múltiples campañas electorales en la Ciudad (recordar los globos y las sombrillas financiadas con las horas extras y los contratos del Estado porteño). Pero más grave aún, es que el cuestionamiento a la política pone en entredicho la principal fuente de legitimidad de acceso al cuadro directivo del Estado. Esto es distintivo respecto a la empresa.

      Así, CAMBIEMOS establece que el Estado está al servicio de la gente y no de los intereses de la política. Macri decía que el “estado no puede ser el aguantadero de la Campora” o un “botín de la política”. Así, se establece una oposición entre política y gente colocando a CAMBIEMOS como ajenos a lo político e identificándose con la gente.

    En este lugar emerge el discurso tecnocrático como fuente de legitimidad, presentándose como la expresión desinteresada del saber y conocimiento aplicado a la administración, sustrayendo de debate y la tensión política la actividad pública. La consiga que expresó esto fue: “somos el mejor equipo”. Al poco tiempo y matizando apelaron al “estamos aprendiendo”.  Asociado a ello, se presenta la idea de “merito” como principal tracción para ascender por la carrera administrativa7.

   A contrapelo de esto se producen tres movimientos: a) MERITO: Despidos de mas de 11.000 trabajadoras y trabajadores estatales sin la evaluación correspondiente de su tarea y mérito. b) POLÍTICA: Incremento de los cargos políticos en 4 Ministerios, 15 secretarias y 35 subsecretarias. c) PROFESIONALIZACIÓN: Incumplimiento en de los requisitos que se establecen en la alta dirección publica en un 70 % de las designaciones recientes. 

   Profundizando estas cuestiones, existe un concepto donde la eficiencia es propia de la empresa, y la ineficiencia es una característica de la Administración Pública. A su vez, hay un concepto de eficiencia generalmente asociado a la ejecución del gasto. En este sentido, el gasto se presenta como principal criterio organizador y, se subestiman otros conceptos como los impactos de la política sustantiva. En este sentido “…el modelo gerencial pretende despolitizar la gestión pública aplicando principios de eficacia y eficiencia”.

   Desde nuestra perspectiva, se trata de asimilar la noción de Estado, con la capacidad política institucional de materializar la búsqueda histórica y permanente del bien común que realiza cada pueblo. La responsabilidad de un gobierno, a través de la definición de un proyecto y la puesta en marcha de políticas públicas es orientar sus acciones al bien público, dado que la eficacia y la eficiencia, por sí mismas y no leídas en esta clave, pueden dar resultados contrarios a los valores que animan a un cuerpo social tal como lo demuestran el Holocausto o la instauración del terrorismo de Estado en nuestro país8.”

*Consejo Editorial A.T.E Capital

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  1. En este sentido Macri tuvo como latiguillo de campaña que: “…el problema no es si estatal o privado. Esa es una discusión vieja. El problema es si esta a servicio de la gente.”
  2. En otros textos señala que “El déficit del Estado Nacional, al mismo tiempo, era uno de los mayores de la historia del país a pesar de que coincidió con uno de los momentos de mayor presión tributaria de la historia y de que el Estado Nacional concentró recursos de las  provincias como no lo hacía desde hacía varias décadas. Una posible lección de estos números es que en la década anterior a diciembre de 2015, y al igual que en la década de los ’90, la Argentina consumió más de lo que produjo. En los ’90 pagó la diferencia con endeudamiento. En años más recientes la pagó con inflación.”
  3. Esto no quiere decir que no existan períodos en la historia argentina de un Estado antindustrial o liberal.
  4. Independientemente del repliegue reciente en América Latina.
  5. Connotación positiva.
  6. Dos connotaciones positivas: Razón y Austeridad.
  7. En el marco mas amplio  la técnica y el mérito se oponen a los Derechos, la Justicia Social y la Transformación como ordenadores sociales.
  8. Bernazza , Claudia; Sabrina, Comotto y Longo, Gustavo. “Evaluando “en clave pública”: Indicadores e instrumentos para la edición de capacidades estatales” en Revista Estado y Políticas Públicas Nº 4. FLACSO; Año 2015.
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