La provincia de Buenos Aires como termómetro electoral nacional

Por Guillermo Schamis* y Martin Wallach**

Más allá de las diferentes lecturas que los medios de comunicación y los propios partidos políticos vayan a realizar luego de las elecciones de octubre, el resultado en la Provincia de Buenos Aires será clave para evaluar el desempeño del gobierno y de la oposición, y para analizar la realidad política de nuestro país en el corto y mediano plazo. Esto se desprende de varios factores que pasamos a enumerar. En primer lugar, un dato simplemente cuantitativo: en la Provincia de Buenos Aires vota el 37% del padrón nacional. Ello implica -sin la adecuada actualización de la cantidad de diputados por electores que exige la Constitución Nacional- la participación en el Congreso Nacional de 70 diputados (27% del total). Como sabemos, cada dos años se renueva la mitad de la Cámara de Diputados, por lo que este año ingresarán 35 nuevos legisladores por este distrito, número muy significativo a la hora de definir el balance de poder en dicho cuerpo. Esto será de importancia fundamental después de octubre, ya que se sabe que el oficialismo intentará avanzar en una profundización de su plan económico, para lo cual deberá contar con el mayor número de legisladores posible para sancionar las leyes que requiera.

En el Senado la Provincia renueva sus 3 bancas: terminan sus mandatos Juan Manuel Abal Medina (reemplazó a Aníbal Fernández tras asumir como Jefe de Gabinete de Ministros) y María Laura Leguizamón por el Frente para la Victoria y Jaime Linares por el extinto FAP.

En la Cámara Baja la dispersión es, por la lógica de su conformación, mayor: de los 35 escaños que se renuevan, 12 corresponden al FPV y 12 al massismo. A su vez Cambiemos pone en juego 3 bancas (vale recordar que en 2013 no “jugaron” con sello propio en este distrito), 2 Progresistas, 1 el FIT y 5 otros partidos o frentes. Esto implica que Cambiemos tiene mucho por ganar y poco por perder, situación contraria a la del FPV y al massismo quienes, si anhelan mantener el número de diputados, deberán tener un desempeño similar al del 2013, cuando la lista de Sergio Massa triunfó con casi el 44% de los votos frente al 32% del candidato kirchnerista Martín Insaurralde.

En segundo lugar, y en términos de análisis político, allí se juegan dos partidos bien diferentes. Por un lado, se medirá la vigencia y la competitividad electoral que aún mantiene el kirchnerismo, y definirá el rol y la trascendencia que tendrá la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner en los próximos años. Todo parece indicar que se presentará como candidata a senadora nacional, y tanto si deberá competir frente a Randazzo como si se llega a una lista de unidad en el PJ, su caudal electoral definirá en gran medida el escenario político futuro. Asimismo, el camino hacia octubre dejará al descubierto la viabilidad del peronismo provincial de ser una oposición responsable y su capacidad para renovarse luego de la profunda derrota del 2015. No nos olvidemos que es la segunda vez desde el regreso de la democracia en 1983 que el peronismo no gobierna la provincia, lo que obliga a dicho partido a generar nuevas formas de construcción de poder a la que no está tan acostumbrado. Se verá si logran llegar a una unidad institucional y electoral previa a las PASO o si este mecanismo establecido en la ley electoral de 2009 les otorga el canal apropiado para dirimir y saldar sus diferencias internas. Por lo pronto, parte del peronismo seguramente se mantenga por fuera de la estructura del PJ provincial, de la mano de Sergio Massa.

En la vereda de enfrente, es el primer examen para la Gobernadora María Eugenia Vidal, la niña mimada del oficialismo. Hoy por hoy, es la dirigente con mejor imagen a nivel nacional y provincial y, debido a ello, seguramente estas elecciones la tendrán como principal protagonista de la campaña de Cambiemos, ante la imposibilidad de contar con otras figuras con propio peso específico y tracción electoral. Habrá que observar si durante la campaña elige por plebiscitar su gestión provincial o por el contrario se suma al discurso de Cambiemos a nivel nacional, polarizando el escenario entre una supuesta dicotomía entre “pasado y futuro”, entre peronismo y “lo nuevo”. Creemos que hará esto último, en tanto actualmente parece ser más eficaz para convocar a la sociedad, en un contexto donde llueven las denuncias de corrupción contra el anterior gobierno, la economía no termina de arrancar, y la lucha con los docentes le ha restado varios puntos de popularidad e impactado en la apreciación de su gestión.

Por último, tenemos una dimensión simbólica. “La Provincia” es el bastión político más importante del país. Si bien nunca pudo consagrar a ninguno de sus gobernadores como presidente, se le adjudica cierto poder de veto, que consiste en pocas palabras en su potencial capacidad de desestabilizar gobiernos. Una gestión provincial tumultuosa supone un mal augurio para el gobierno nacional, y más si ambos son del mismo signo político. A su vez, para algunos de los principales medios de comunicación el resultado refleja el clima político nacional. He ahí la ya repetida expresión que establece que “la Provincia de Buenos Aires es la madre de todas las batallas”.

Finalmente, existen algunas incógnitas que quedarán por analizar una vez que transcurran los comicios de este año: ¿cómo quedará posicionada la Alianza Cambiemos en caso de no ganar la elección? ¿Cuál será el rol que jugará la expresidenta Cristina Kirchner de cara a 2019 si decidiera postularse y ganar? ¿Le alcanzaría para volver a ocupar el sillón de Rivadavia? ¿Cuál será el futuro político de Massa, que fue catapultado a la arena nacional tras un triunfo en 2013 si este año quedara nuevamente como tercera fuerza?

Como se observa, hay muchos interrogantes que quedan por resolver. Las cartas aún no están echadas y los precandidatos especulan con cuál va a ser la próxima jugada de los demás. Una suerte de partida de ajedrez múltiple en el que cada jugador se cuida de no revelar su estrategia.

Lo que es seguro es que los resultados de la elección de este año en la Provincia de Buenos Aires serán determinantes para los dos próximos años del mandato de Macri, para el kirchnerismo y para la coalición Massa-Stolbizer.

* Consultor y Politólogo – UBA

** Consultor y Politólogo – UBA

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