La violencia subterránea

Por Antolín Magallanes

    Es interesante ver cómo se desarrollan los procesos, y como los contextos influyen en cada acción política o gremial. Me refiero a los planes de lucha llevados a adelante por los denominados Metrodelegados, aunque veremos también aquí como se feminizo la cosa.

    De la experiencia larga, difícil y fatigosa parece que este grupo de trabajadores y trabajadoras han aprendido muchísimo. No solo por sus logros gremiales, sino precisamente por cómo llegan a estos, a través de distintas vías de discusión, del dialogo, del acercamiento y mediación entre ellos y su entorno. Y esto no solamente tomado como una obligación del deber ser, sino como la vía maestra para producir soluciones o buscarlas conscientes de la complejidad y la delicadeza de lo que se pone en juego.

    El plan de lucha que vienen llevando a adelante los Metrodelegados de la Ciudad de Buenos Aires, además de audaz y novedoso, entiendo que está ubicado en el centro exacto de lo que se debe hacer. Es un plan pensado en términos amplios, superando el abanico de fuerzas de los propios trabajadores del subte y sus reclamos, es un plan que entiende que hay una alianza a la cual sostener para que toda lucha triunfe y está claramente es con la sociedad, con esos otros trabajadores que también toman el subte. Es un gran logro de ellos generar esa articulación, hacer que el otro entienda que el reclamo de uno también lo ampara, eso sin duda es una visión más amplia que invita a un espacio más allá de la mera reivindicación corporativa.

     Servir un cafecito y acercar un diario con sus reivindicaciones, que minuciosamente es leído y saca de las lecturas en celulares a los pasajeros y pasajeras para volver al “perimido papel”, es algo realmente sorprendente. Papel que por otro lado no recorrerá la suerte de los suelos, ni de los  cestos subterráneos. Esa síntesis que parece pequeña, ese logro inmediato que genera el cafecito porteño, dueño y símbolo de la empatía para explicar, convencer, declarar, discutir, bancar, acercar o simplemente charlar, son un punto de síntesis muy alto.

    En los subterráneos de la ciudad se ha dado una de las renovaciones sindicales más importantes, que ha tenido la templanza y la firmeza para lograr muchos avances para trabajadores y usuarios, ha conseguido torcer la balanza a favor de una lucha hermanada, comprendida por muchísimos usuarios. A pesar de la demonización en los noticieros, de la crueldad de la última represión hecha por el Gobierno de la Ciudad, se instala un grupo de personas, que representa a otras y que a su vez no es excluyente en su lucha.

    En ese sentido, entendemos que el Gobierno de la Ciudad se dio cuenta de este fenómeno y su núcleo duro tomo nota, que allí donde se da está unión hay que ir a romper. Y es lo que hicieron desatando esa cruel represión con posteriores detenciones de trabajadores.

   Es sencillo, la unidad en la reivindicación, de trabajadores y usuarios/trabajadores, los cuales muchas veces anhelan tener una representación gremial como la de los metrodelegados, ha sido una derrota para el plan que lee a cada usuario de subte como un ser solitario sumido en su celular, distante del otro.

   Entre tantas coberturas televisivas y entrevistas a pasajeros, siempre de fondo aparecía una mujer de rastas rubias, sirviendo café y entregando un diario. Una mujer como tantas de las que en estos años pelean por sus derechos y se ponen al frente de la lucha, conductora ella de la Línea H, su rango laboral.

  Monica Berrutti porta genes de familia ferroviaria, de gran capacidad intelectual y política se ha formado para su tarea, le ha importado su trabajo por eso es egresada de  la tecnicatura ferroviaria y es miembro del Secretariado ejecutivo de su sindicato. Sobre ella fueron, como sobre tantas otras, sobre la que representaba la estrategia de la unión y el encuentro entre usuarios y trabajadores. Esa mujer fue la que apareció ante las cámaras, ahora en primer plano, luego de la represión con heridas en su rostro, asistida por sus compañeros y compañeras.

   Ayudemos a que salgan desde las entrañas de la ciudad estás posibilidades de unión y trabajo conjunto. Salgamos de la violencia subterránea de quienes mienten y propongamos la dimensión amplia y extendida de nuestro pueblo contra el neoliberalismo, como lo hicimos hace unos días, otro 25 de mayo!

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