El mito del verdadero peronismo

Por Eduardo Lobatti

        El pasado miércoles 16 de mayo en el programa periodístico Minuto Uno de C5N estuvieron como invitados Guillermo Moreno, Myriam Bregman y un diputado de Unidad Justicialista.

     Como era de esperar, Moreno acaparó la atención con su verborragia y en varios tramos lanzó chicanas en contra de la izquierda para luego descalificar las respuestas de Bregman con frases como: “Esto que parece un asamblea estudiantil, esto es algo muy serio como para tener esta tontería de debate” (Más allá de lo que se pueda disentir con las posturas de Bregman, una expresión como ésta encierra una doble descalificación, similar a la de Macri cuando dijo: “no se dejen llevar por las locuras de Cristina”, porque se descalifica la postura política así como la condición de género).

     Es así que, en medio de las preocupaciones sobre el rumbo del país, la crisis económica, los nuevos acuerdos con el FMI y las dificultades para constituir una alternativa política, Moreno se las arregla para plantear rispideces innecesarias dentro de los que nos oponemos al proyecto de Cambiemos con opiniones,  por ejemplo:

    “Los filomarxistas que nos acompañan a nosotros (los peronistas) la verdad que no entienden de economía”; “No voy a entrar en debate con la compañera (Bregman) sobre si el hombre explota a otro hombre, yo soy peronista, no creo en la lucha de clases, no creo en el leninismo, no creo en el trotskismo, voy a misa todos los domingos…”; “Vos tenés una visión del hombre que no es la mía, del ser humano”; “Vos querés otra cosa, vos querés lucha de clases, querés terminar con la propiedad privada, vos tenés una visión atea de la vida, yo no, yo soy todo lo contrario voy a misa no soy ateo…” ; “A esta altura de la vida no voy a entrar en un debate terminado ya en el mundo desde 1989 en adelante”; “Este es un gobierno de oligarcas, esa oligarquía que Perón y Evita le enseñaron al pueblo que es la causante de todos los males. Los oligarcas son los que están afiliados a la Sociedad Rural Argentina… hasta ahí llego”; “Acá el único que se puede hacer cargo del país, ni los radicales K, ni Nuevo Encuentro, ni Heller con ese partido, los únicos que nos podemos hacer cargo es el peronismo”

    Posteriormente algunos medios levantaron esos tramo del programa titulándolo como “el duro cruce entre Moreno y Bregman”1. Pero hay otra lectura que puede hacerse de ese episodio y ésta es que Moreno utiliza el cruce con la dirigente del FIT para exponer una posición política refractaria hacia las nuevas corrientes del campo nacional y popular surgidas en los últimos 10 años y termina encorsetando toda la potencia generada en el ciclo de gobiernos kirchneristas reduciéndola a “solo los peronistas”.

     Estas expresiones también pueden ser leídas como un táctica para tender puentes hacia los sectores del peronismo más reacios a sentarse a negociar con el kirchnerismo (en un momento reivindicó al expresidente Duhalde) para lo cual retrocede hacia propuestas de índole mucho más dogmáticas y ortodoxas. Pero más allá de tácticas electorales, que las tiene que haber, convendría poner en discusión algunas de las afirmaciones enunciadas.

    En este caso, es oportuno repasar un fragmento del discurso de Cristina ante la reunión nacional del Consejo del Partido Justicialista, en la quinta presidencial de Olivos, el martes 21 de diciembre de 2010 donde decía lo siguiente:

    “Pero a lo que voy es a la necesidad de vivir con mayor amplitud y yo creo que hay un mundo totalmente diferente; creo que vamos a vivir en los años que vienen cambios aceleradísimos.  Si uno pensara mirando hace unos años atrás lo que era el mundo y lo que es hoy, nos tiene que dar la suficiente comprensión para saber que las transformaciones y los cambios son acelerados y que el que no entienda y pueda decodificar esos cambios que además indefectiblemente se van a producir, más allá de nuestra voluntad, va a quedar rezagado y yo no quiero que este identidad política histórica, que es el peronismo, no sepa interpretar correctamente el momento histórico que estamos viviendo y perdamos una oportunidad más que importante. Por eso la apertura, por eso la necesidad de la convocatoria, por eso la incorporación de miles de jóvenes a la política, miles de jóvenes que se han incorporado a la política y que muchos vieron con sorpresa desfilar el día que Néstor estaba allí en el Salón de los Patriotas Latinoamericanos, jóvenes que no se identificaban con nuestro partido, es más, jóvenes que venían con la imagen del Che Guevara en sus remeras al sepelio de un peronista. Si eso no es transformación de la sociedad, explíquenme qué es transformación, o que saludaban con el puño en alto cuando pasaban por allí. Yo creo que estas cosas que son como síntomas, como señales que la sociedad envía, debemos tomarlas, debemos entenderlas y debemos ampliarlas para que sean miles y millones los que se sientan identificados con estas políticas, aun cuando no se sientan identificados con nuestra propia historia partidaria.”2.

    Leyendo este párrafo, lo que Cristina le dice al Consejo Nacional del PJ que el rumbo para el peronismo es éste, que no hay lugar para desvíos como el de los  90′ y se lo dice a una fuerza que ha sido el centro de la política en la Argentina durante mas de 60 años. Y también les esta diciendo: hay que facilitar lo nuevo, no entorpecerlo.

    En los discursos de Nestor y Cristina vamos a encontrar que desde el principio siempre estuvo presente la necesidad de una construcción política superadora de los partidos tradicionales y el entendimiento de que la política no pasa por conflictos entre partidos sino entre bloques de distintos intereses económicos y sociales que aspiran a modelos de sociedad diferentes.

    En ese sentido, si algo ha caracterizado al kirchnerismo es que no propone que nadie renuncie a la pertenencia o tradición política que lo identifica:

“…Quiero rescatar la historia, pero también quiero una juventud que construya su propia historia, como la hicimos nosotros… Construyendo su propia historia, su propia identidad, también están construyendo la historia de todos nosotros. Nosotros no imitamos a nadie, porque en fin, cada uno es producto de la época y de la historia y del momento histórico en que le toca vivir…”3.

Volviendo a los dichos de Moreno algunos puntos que sería interesante debatir:

      ¿La lucha de clases es cuestión de fe?

     Una afirmación bastante escuchada es que el peronismo no cree en la lucha de clases. Pero vivimos en el capitalismo y la lucha de clases no es algo en lo que uno pueda decidir creer o no creer, ya que viene dentro del combo, y no tenerlo en cuenta puede ser un gran problema, sobre todo si uno se sitúa del lado de los sectores populares y tiene enfrente un enemigo muy agresivo que sí cree en la lucha de clases, ya que si hay un gobierno con una naturaleza decididamente clasista éste es el gobierno de Cambiemos.

     Para quienes adoptaron el discurso del fin de las ideologías, ésta también es la época del fin de la lucha de clases, pero la lucha de clases nunca desaparece, va tomando nuevas formas. Si bien en la actual coyuntura no se podría sostener el conflicto burguesía-proletariado como la contradicción principal, tampoco se puede intentar desvanecer la existencia de bloques sociales y políticos en conflicto o pretender que los enfrentamientos  pasan solo por intereses personales o por diferencias de concepciones economicistas técnicas o por cuestiones de gestión administrativa.

     El conflicto de intereses de clases existe cuando se promueve que la relación capital-trabajo se resuelve por las “fuerzas naturales del mercado” y no por la presencia política del Estado, cuando se toman las riquezas creadas por los trabajadores, asalariados, independientes, cuentapropistas, profesionales, subempleados, pymes, productores (entre otros) y se las hace fluir hacia el polo del capital concentrado, cuando te justifican ese cambio de sentido de la distribución con argumentos como que “el populismo despilfarró todo regalándole a la gente cosas que no les correspondían con la intención de mantenerse en el poder”. Y ahí es cuando cuesta mucho separar peronismo de lucha de clases.

        ¿En 1989 se acabó la historia?

        Si hay algo que las últimas décadas se viene demostrando es que la ambición del neoliberalismo no se detuvo solo en la derrota del socialismo, tampoco se limitó con la disolución de ese bloque de países iniciada en 1989, sino que la ambición del neoliberalismo ha sido y es transformar el mundo imprimiendo en el sentido común de las personas un nuevo paradigma de civilización, donde la política se va diluyendo, las grandes corporaciones deciden el rumbo y los partidos políticos compiten por turnarse en el gobierno para actuar solo como facilitadores de los “intereses del mercado”.

        Es un error fatal pensar que el triunfo del neoliberalismo se redujo solo a un ajuste de cuentas con el marxismo, no fue únicamente la izquierda quien entró en crisis, sino que el peronismo tiene que reconocer que también fue atravesado por esa crisis de época. Para más pruebas,  están los 10 años de menemismo para atestiguarlo.

      Planteos como el fin de la historia o el fin de las ideologías son la muestra de que vinieron por todo. En Europa cayeron los gobiernos socialdemócratas, cayeron los estados de bienestar y hoy avanzan en América Latina sobre las nuevas experiencias que intenta construir una alternativa al neoliberalismo. Ante esta situación ya no hay lugar para terceras posiciones o la ancha avenida del medio, las opciones son adaptarse al juego neoliberal o resistir e ir construyendo una alternativa nacional y popular. Entonces quizás el debate sin resolver en el universo del peronismo es si esa fuerza política se decide por la adaptación o por la resistencia y construcción de una alternativa.

       ¿Es solo la oligarquía?

      Antes de Perón y Evita, el pueblo ya conocía bien quien era la oligarquía argentina, esa que venía gobernando desde 1880 y era responsable de masacres de pueblos originarios como las de Fortín Yunká (1919) y Napalpí (1924), de los hechos de “La Semana Trágica” (1919), de la masacres durante las huelgas de los peones rurales en la Patagonia y de los trabajadores de “La Forestal” en el norte de Santa Fe (1920 a 1922), y de la Década Infame (1930 a 1943), y fue justamente por sufrir a la oligarquía que en 1945 eligió a Perón.

      La oligarquía ha sido la representación del enemigo histórico del peronismo en esos años y los que siguieron, pero no se puede dejar de tener en cuenta las mutaciones producidas en el bloque del poder dominante a partir de la dictadura de 1976 y del triunfo del neoliberalismo a escala global, por lo tanto es de suma importancia tener una buena caracterización de ese bloque.

    En una nota aparecida el 11/06/17 en el suplemento Cash del diario Página 12, el periodista y licenciado en economía Claudio Scaletta se preguntaba: ¿Quiénes son los integrantes del nuevo bloque histórico sintetizado por Cambiemos, es decir, los sujetos de la nueva hegemonía que ya operaban durante el kirchnerismo? Y en un párrafo respondía:

     “La mera descripción de los integrantes del nuevo bloque histórico es impresionante: el complejo agroexportador, la mayoría de la gran industria ya consolidada, el sector financiero, los organismos multilaterales de crédito, la embajada estadounidense, la porción más importante de los dueños de los sindicatos que hoy conducen la silenciosa CGT –la misma que le hacía paros a Cristina Kirchner por Ganancias, pero que hoy mantiene una “impasibilidad táctica” frente a la cotidiana pérdida de derechos de los trabajadores–, el grueso de la llamada “familia judicial” y, por supuesto, los oligopolios mediáticos. Se trata de un bloque que representa sin fisuras la totalidad del poder real, el económico o económico-mediático, como corresponde denominarlo en el capitalismo avanzado, donde el control del capital en el mundo del trabajo es inseparable del control de las subjetividades a través de los medios de comunicación. Un poder permanente que, se supone, debería estar separado del poder político, el que se construye a través del sufragio” 4.

O sea, algo más que la Sociedad Rural.

        Creencias

   En los años 70′ todos los que militábamos en alguna organización política con ambiciones revolucionarias, y había para todos los gustos, construíamos nuestra “fe” en la certeza de ser la organización que en última instancia resolvería el conflicto principal del país, en la creencia de ser la organización predestinada a cumplir con “la misión histórica”, en la afirmación de considerarse la heredera legítima del legado de tal o cual teoría política o tal o cual revolucionario. Con el tiempo aprendimos que ese tipo de “fe” es la ruta directa al sectarismo.

       Estamos en una época donde el triunfo del neoliberalismo a escala global tuvo sus consecuencias en la sociedad, en los movimientos y organizaciones populares. Se desprestigió la política como pasión colectiva para dejarla como un juego de intereses personales, se fosilizó al sindicalismo, se atomizó la sociedad. Pero aparecieron nuevas subjetividades y se reconstruyen identidades.

       Haber comprendido eso fue el acierto de Néstor y Cristina, fueron los iniciadores de un gran ensayo social para reconstruir el movimiento nacional y popular. Y en ese ensayo hay una centralidad peronista, pero también se recupera para la política a quienes habían perdido la confianza, se suman nuevas corrientes, nuevos grupos sociales antineoliberales, sectores de la izquierda y se incorporan sectores sin experiencia política previa o que se inician. La idea de que el movimiento nacional es católico, sin pueblos originarios con su cosmovisión, sin evangelistas o judíos o musulmanes o ateos, o sin lesbianas, gays, trabas, trans ya es hoy en día una irrealidad.

     Lo preocupante son algunas opiniones que sugieren que justamente los aciertos del kirchnerismo, como su amplitud, su diversidad, su forma de perturbar la política y alterar el sentido común de la sociedad, son una desviación a corregir volviendo al “verdadero peronismo”, pero la construcción de una fuerza política que pueda no llegar a gobernar sino que pueda asegurar el rumbo hacia el modelo de país que queremos va a ser algo más complejo que eso.

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  1. https://www.diarioregistrado.com/politica/interesante-cruce-entre-myriam-bregman-y-guillermo-moreno-sobre-economia–lucha-de-clases-y-religion_a5afddab1be55d90d2a429e5a.
  2. https://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/subnotas/159130-51073-2010-12-22.html
  3. Del discurso de Cristina en Huracán 11-03-2011.
  4. https://www.pagina12.com.ar/43359-el-nuevo-bloque-historico
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