Solamente el principio

Por Edgardo Mocca
Director Revista Horizontes del Sur
21 de Abril de 2015

Se terminó la farsa. La terminaron los mejores juristas. Los mejores periodistas. Los fiscales y jueces que no juegan para Clarín. La terminó el pueblo. Lo aceptó la justicia en términos contundentes. La Presidenta no encubrió a nadie. Y ahora sabemos cuántos y quiénes son los que encubren. Los que encubrieron y encubren a los criminales de la sede de la Amia. Los Nisman y los Stiuso que jugaban a trabajar en la causa. Los que usaron la tragedia y el dolor para armar tramas ilegales e inmorales.

54e5b522e440b_800x533

Una vez más la política aclara lo que a las pericias criminales tardan en aclarar. Para saber cómo murió Nisman y quiénes están material o espiritualmente vinculados a esa muerte hay que tirar de la madeja política. Averiguar bien cuál era la relación orgánica del fiscal con los buchones tardíamente exonerados de la SI. Profundizar lo que ya nos hicieron conocer los wikileaks sobre la relación de servidumbre que este magno hombre tenía con la Embajada yanqui. Y por qué no la relación que tenía con la CIA. Averiguar más cómo se conocía con los buitres. Cómo se hizo amigo de un tipo que regenteaba no sé qué onegé que defendía la democracia en toda América. Por qué cambió de golpe de opinión y llamó a destrozar el memorando de Argentina con Irán.

No está para explicar todas estas cosas una persona que, tal vez como ninguna, conocía la trama del crimen de la AMIA y la trama de sus encubridores. Que sabía cómo conspiró la plutocracia yanqui-sionista contra la Argentina. Esa ausencia es la clave de su muerte. Nadie puede estar vivo sabiendo tantas cosas. Nadie puede estar vivo después de prestarse para un sabotaje de alta gama contra un gobierno democrático que está en la mira de quienes eran los patrones del fiscal. Que fueron los que lo abandonaron. Los que lo dejaron solo. Los que lo necesitaban hasta el momento en que murió. Después hubiera sido un estorbo. Nisman murió de soledad. De soledad política y acaso de alguna otra forma de soledad. El delirio de cierta clase social nacida acá a punto estuvo de convertirlo en un mártir. La parodia de un grupo minúsculo de personas que se reúnen los días 18 en una plaza, dicen cosas muy fuertes y llaman a la Corte a intervenir en la causa contra la Presidenta es la cifra del final de ese delirio. Un final patético, a la altura de sus protagonistas.

Pero el caso Nisman sigue. Ellos quieren mantenerlo abierto para ver si pueden inventar algo que influya en la campaña electoral. Pero resulta que nosotros también. Y más que ellos. Queremos ir a fondo en el esclarecimiento. Que declare el que se hizo humo vía Miami y que no le pida asilo a la CIA. Que se investigue la cuenta que el fiscal tenía con su madre y con Lagomarsino. Que se conozca qué y con quién habló en sus últimas horas. Que se conozca todo. Lo necesitamos todos los argentinos de bien. En la Argentina no hay que investigar a la Presidenta legítima. Hay que investigar a todos los que, juntos o por separado, quieren evitar lo que es inevitable. Que el pueblo argentino sostenga y profundice las conquistas de estos años.

Imagen.

LinkedInFacebookTwitterEmailFlipboardGoogle+

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *